No hay día sin escándalos políticos. Las alianzas han puesto en claro que los partidos carecen de escrúpulos y que los políticos jamás serán servidores públicos, sino explotadores de sus respectivos cargos. La sociedad ha sido pisoteada una y otra vez por funcionarios que sólo desean mejorar sus haciendas personales. Si con el partido único el país era una vergüenza, con el pluripartidismo sólo hemos multiplicado las vergüenzas.








La política mexicana, lastimosa



