César Nava, aquí lo he señalado, es de una asombrosa ingenuidad. No la finge, la padece. Un día salió muy contento de Los Pinos. Conforme a la tradición impuesta por el PRI, el Presidente lo había llamado para comunicarle la buena nueva: César, tú serás presidente del partido. Lo que necesito son alianzas con el PRD para derrotar a los caciques del PRI.
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Los Pinos, ¿residencia presidencial o kindergarden?



