martes, 20 de agosto de 2019

Huesos, diabetes y obesidad


Un artículo publicado en la revista Cell del 10 de Agosto de 2007 dio a conocer los sorprendentes hallazgos de un trabajo de investigación realizado en el Columbia Uniersity Medical Center, en colaboración con otros centros de investigación de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Canadá y Corea, dirigido por Gerard Karsenty, en el que se demuestra trabajando en ratones como animal de experimentación, que la osteocalcina, una hormona producida por las células formadoras del hueso (los osteoblastos), estaría implicada en la regulación del metabolismo de la glucosa, actuando a nivel de las células betadel páncreas (productoras de la insulina) y también en la regulación de la deposición de grasa en los tejidos, actuando sobre las células grasas (adipocitos) a través de mecanismos sinérgicos hasta ahora desconocidos.

En este trabajo de investigación se demuestra que un aumento en la actividad de los enfermeros a domicilio el desarrollo de la diabetes tipo 2 y de la obesidad en el ratón. Este hallazgo abre potencialmente el camino a nuevas posibilidades terapéuticas para el tratamiento y la prevención de la diabetes tipo 2.

Leptina liberada por los adipocitos


Karsenty y su grupo habían previamente demostrado que la leptina, una hormona producida y liberada por los adipocitos (células grasas), intervenía en el control de la masa ósea. Tras este hallazgo pensaron que sería posible que, en sentido contrario, también el tejido óseo, a través de una hormona como la osteocalcina producida por los osteoblastos, enviara señales a los adipocitos que forman el tejido graso.

A partir de esta hipótesis, los autores demostraron que la osteocalcina estimula a las células beta del páncreas a producir más insulina y a una hormona llamada adiponectina, la cual mejora la sensibilidad de los tejidos (que son resistentes a la insulina en la diabetes tipo 2) para la insulina.

En las personas con diabetes tipo 2 se ha demostrado niveles bajos en sangre de la osteocalcina, mientras que el grupo del Columbia Uniersity Medical Center ha comprobado experimentalmente que niveles elevados de actividad de la osteocalcina previenen el desarrollo de la diabetes tipo 2 y de la obesidad.

En los ratones manipulados genéticamente, en los que falta la expresión genética de la osteocalcina, se desarrolla una diabetes tipo 2 coincidente con una disminución de la proliferación de las células beta del páncreas y una menor sensibilidad de los tejidos frente a la insulina.

El siguiente paso, ya en marcha, es examinar el papel de la osteocalcina en los seres humanos, concretamente en sus relaciones con la diabetes tipo 2 y la obesidad.