lunes, 28 de enero de 2019

Crecimiento rápido y colesterol


En un artículo publicado en el Journal of Epidemiology and Community Health del mes de Febrero de 2007, expertos en Epidemiología de la Universidad de East Anglia en Norwich, Reino Unido, se proponen investigar la relación entre el crecimiento en altura y el cambio en el índice de la masa corporal (IMC) a lo largo de la vida y los niveles de lípidos en sangre a los 53 años.

Fueron incluidos en el estudio 2.539 individuos que habían nacido en una semana del mes de Marzo de 1946 en Inglaterra, Escocia y País de Gales, los cuales fueron medidos a las edades de 2, 4, 7, 15, 36 y 53 años; los valores de colesterol (total, LDL y HDL) en sangre se determinaron en el último control a los 53 años.

Los resultados han sido los siguientes: Cuando más rápido ha sido el crecimiento antes de cumplir los 2 años de edad, y después de cumplir los 15 años, más bajos son los valores de colesterol a los 53 años.

Es, sobre todo, la longitud de las extremidades inferiores a los 2 años la que se asocia más fuertemente con los valores más bajos de colesterol total a los 53 años. La asociación es más débil con los valores del colesterol LDL. Por otra parte, el mayor incremento del índice de la masa corporal a partir de los 7 años se asocia con niveles más elevados de colesterol total y colesterol LDL.

Grupo Investigador sobre las incidencias para la salud


El grupo investigador sugiere que todas aquellas incidencias inconvenientes para la salud durante la infancia que frenen el crecimiento en altura a los 2 años de edad (tales como deficiente nutrición, estrés e infecciones) pueden afectar al crecimiento de las extremidades inferiores y al riesgo cardiovascular del individuo, al llegar a la edad adulta.

Los beneficios del "estirón" a los 15 años son explicados por los autores por el hecho, ya demostrado, de que una pubertad precoz (con el consiguiente "cierre" de las epífisis de los huesos de las extremidades inferiores, a nivel de las rodillas, de las que depende el crecimiento) se relaciona con nutrición deficiente y falta de ejercicio.

Por otra parte, los niveles elevados de grasa corporal a los 36 y 53 años, y una rápida ganancia de peso entre los 15 y los 53 años, se asocian con niveles más elevados de colesterol, incluso del colesterol LDL calificado como colesterol "malo".

La conclusión de los autores es que todas las situaciones de la infancia que frenen el crecimiento, que tengan como resultado unas extremidades cortas en la vida adulta, pueden tener influencia en los niveles en sangre de los lípidos, como el colesterol, en la vida adulta, con el consiguiente riesgo cardiovascular.